La tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires volverá a tener un rol central en el mapa político argentino. Cristina Fernández de Kirchner confirmó que será candidata a diputada provincial por ese distrito, un territorio históricamente afín al peronismo y con un peso electoral decisivo.

Se trata de la sección con mayor densidad poblacional del conurbano bonaerense, y una de las ocho en que se divide el distrito más grande del país. Allí se concentran más de 4,8 millones de votantes habilitados, distribuidos en 13.546 mesas. Según datos del último censo, viven en la zona más de 6,5 millones de personas, es decir, casi un 37% de la población bonaerense.

Desde la recuperación democrática, el peronismo ha dominado este territorio con firmeza. Incluso en años electorales adversos a nivel provincial o nacional, la tercera sección ha funcionado como refugio de votos. Solo en tres ocasiones –1983, 1985 y 1997– el justicialismo no logró imponerse. Desde la irrupción del kirchnerismo en 2003, la supremacía ha sido absoluta.

La sección está integrada por 19 partidos, entre ellos algunos de los más emblemáticos del Gran Buenos Aires: La Matanza, Lomas de Zamora, Quilmes, Avellaneda, Lanús, Florencio Varela y Almirante Brown, entre otros. De todos ellos, La Matanza y Lomas de Zamora sobresalen por su peso electoral: entre ambos concentran casi 1,7 millones de votantes, lo que los convierte en territorios clave.

A nivel local, el control político sigue en manos del peronismo. Hoy, varios de los municipios más grandes están gestionados por figuras cercanas a La Cámpora, el sector liderado por Máximo Kirchner: Federico Otermín en Lomas de Zamora, Julián Álvarez en Lanús y Mayra Mendoza en Quilmes.

El poder de esta sección también se refleja en la Legislatura bonaerense. Aporta 18 de los 92 diputados provinciales y 9 de los 46 senadores. Su peso es tan determinante que ningún esquema parlamentario puede funcionar sin tener en cuenta su representación.

Las próximas elecciones legislativas provinciales están previstas para el 7 de septiembre, de manera desdoblada respecto a los comicios nacionales. La expresidenta ha expresado reiteradamente su desacuerdo con esta decisión, argumentando que dividir las fechas puede debilitar el impacto electoral. Sin embargo, prevaleció la estrategia impulsada por el gobernador Axel Kicillof y avalada por numerosos intendentes, que buscan conservar el control territorial con un enfoque más localista.

La candidatura de Cristina Kirchner en este bastión peronista marca un nuevo capítulo en su regreso a la arena política bonaerense y refuerza su apuesta por mantener influencia en el escenario provincial, donde el oficialismo juega buena parte de su capital político en 2025.

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