La jornada en el Senado estuvo marcada por la aprobación de la Ley Bases y el paquete fiscal después de una sesión maratónica que se prolongó por casi 22 horas. Durante este tiempo, se desarrollaron debates intensos y se registraron incidentes serios en los alrededores del Congreso.
La aprobación de la Ley Bases en el Senado implicó concesiones por parte del Gobierno en varios artículos para asegurar los votos necesarios. Incluso se tuvo que recurrir al voto de desempate de la vicepresidenta Victoria Villarruel debido al empate en 36 votos. Entre los cambios realizados se incluyeron ajustes en la reorganización administrativa del Estado, decisiones sobre privatizaciones, la reactivación de la moratoria jubilatoria y la implementación del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
El apoyo a estas medidas provino principalmente del oficialismo y de gran parte de la oposición dialoguista, mientras que el rechazo llegó de los legisladores kirchneristas, así como de algunos representantes individuales. Durante el debate, el Senado también rechazó los cambios propuestos al Impuesto a las Ganancias como parte del paquete fiscal.
La vicepresidenta, al desempatar la votación, destacó la importancia de respetar la voluntad expresada en las urnas en noviembre del año anterior, señalando la división entre dos visiones de Argentina durante el proceso legislativo.
En cuanto al paquete fiscal, a pesar de las críticas, recibió un apoyo significativo, incluso del senador Martín Lousteau. Sin embargo, durante la discusión en particular, se rechazaron cambios importantes, lo que representa un desafío para el Gobierno y las provincias en términos de financiamiento.
El próximo paso ahora se encuentra en la Cámara de Diputados, donde se deberá decidir cómo proceder con los proyectos aprobados en el Senado. Las opciones incluyen aceptar los cambios introducidos por el Senado, volver a la versión original aprobada por Diputados o aceptar parcialmente los cambios. Finalmente, las leyes pasarán al Poder Ejecutivo para su promulgación, con la posibilidad de veto total o parcial por parte del Presidente, lo que requeriría una nueva revisión por parte del Congreso.

