La Cámara de Diputados inició el debate del proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional en una sesión atravesada por fuertes cruces políticos y una masiva movilización en las inmediaciones del Congreso. Desde el mediodía, miles de manifestantes se concentraron en Plaza Congreso para seguir la discusión parlamentaria, mientras el oficialismo aseguró contar con los votos necesarios para avanzar con la iniciativa.

En paralelo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) expresó su respaldo al proyecto, al considerar que contribuiría a “modernizar” el mercado laboral argentino.

Comienzo del debate

La sesión comenzó formalmente a las 15:25 con la intervención del diputado libertario Lisandro Almirón, quien defendió el proyecto del Ejecutivo. Su exposición generó quejas desde distintos bloques, ya que leyó su discurso completo sin solicitar autorización previa, tal como establece el reglamento de la Cámara.

El oficialismo sostiene que la reforma apunta a flexibilizar modalidades de contratación y reducir la litigiosidad laboral, mientras que la oposición la califica como una iniciativa “regresiva” que precariza el empleo y afecta derechos adquiridos.

Un gesto simbólico en el recinto

Uno de los momentos más tensos de la tarde se produjo cuando el diputado de Unión por la Patria Horacio Pietragalla interrumpió el debate y dejó una cadena sobre el estrado de la presidencia, a cargo de Martín Menem.

El legislador aseguró que la norma “retrotrae a la esclavitud” al movimiento obrero y utilizó el objeto como símbolo de su rechazo al proyecto. La escena generó fuertes cruces verbales dentro del recinto.

Críticas al Fondo de Asistencia Laboral

Uno de los puntos más cuestionados por la oposición es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo que reemplazaría el esquema tradicional de indemnizaciones.

La diputada Florencia Carignano sostuvo que el nuevo fondo “beneficia al sector financiero” y lo comparó con el sistema de AFJP de la década del 90. En la misma línea, el diputado Mario Manrique afirmó que la ley “esconde el fracaso económico del Gobierno nacional” y advirtió que no mejorará las condiciones de empleo.

El diputado Miguel Ángel Pichetto también expresó reparos y señaló que las reformas laborales “siempre terminan favoreciendo al empresario”, al tiempo que consideró que el nuevo fondo de despidos puede afectar el sistema previsional.

Por su parte, el legislador Esteban Paulón calificó la iniciativa como “antilaboral” y pidió votar en contra, al considerar que herramientas como el banco de horas alteran la organización de la vida de los trabajadores.

Repercusiones fuera del Congreso

Mientras se desarrollaba la sesión, organizaciones sindicales y sociales protagonizaron un paro y movilización en distintos puntos del país. En la ciudad de Santa Fe, el secretario general de SIPRUS, Leandro Goldsack, describió un clima de “descontento y malestar” y advirtió sobre el deterioro salarial en el sector público y el sistema de salud.

En Buenos Aires, la protesta frente al Congreso se desarrolló con fuerte presencia policial. Sobre la tarde, cuando la mayoría de las columnas se retiraba, un grupo reducido se acercó al vallado sobre Avenida Entre Ríos y las fuerzas de seguridad activaron el protocolo antiprotestas, utilizando camiones hidrantes para dispersar a los manifestantes.

Debate abierto y final incierto

La discusión continuará durante la noche, con exposiciones de legisladores de todos los bloques. El oficialismo mantiene la expectativa de aprobar el proyecto en general, mientras la oposición anticipa que insistirá con modificaciones en particular o buscará frenar su tratamiento en el Senado.

La jornada dejó en evidencia la profunda división política y social en torno a la reforma laboral, una iniciativa que podría redefinir el esquema de relaciones de trabajo en la Argentina en los próximos años.

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