La crisis en el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) golpea de lleno a sus afiliados en La Plata, quienes denuncian un panorama de desatención, recortes y demoras que comprometen su salud.
La falta de prestaciones básicas, la demora en reintegros y las restricciones para acceder a atención médica se han convertido en la norma. Las redes sociales se llenan de testimonios que reflejan un sentimiento común: desamparo y bronca hacia una obra social que debería garantizar el acceso a la salud.
“Nos dejan desamparados a todos”, expresó Jeni Bozzi, paciente con una enfermedad crónica a quien IOMA le negó la cobertura de la medicación que necesita de por vida.
Otros casos se suman al reclamo. Mónica Palermo, titular de un Certificado Único de Discapacidad (CUD), denuncia que debe pagar diferencias por medicamentos y que algunos estudios esenciales quedan fuera de cobertura. La falta de prótesis, las demoras para conseguir turnos y la insuficiente atención en tratamientos oncológicos agravan la situación.
La gestión de Homero Giles, que desde 2021 impulsó la red de policonsultorios administrada por la Asociación Civil de Establecimientos Asistenciales y Prestadores Privados (ACEAPP), no logró revertir la crisis. Aunque la red supera los 200 centros en la provincia, persisten denuncias sobre un servicio deficiente.
En el centro de la polémica aparece Silvina Mariel Fontana, directora de ACEAPP y titular de la empresa privada RM Salud SRL, que gestiona varios de esos policonsultorios. Afiliados advierten un posible conflicto de intereses, ya que se utilizan fondos públicos para sostener una estructura que, según denuncian, genera beneficios privados mientras la atención se deteriora.
La historia de Mariela Basave, con anemia perniciosa crónica, es un ejemplo del impacto humano de estas políticas: pese a tramitar la cobertura de sus inyecciones de vitamina B, IOMA rechazó el pedido y la obligó a costear un tratamiento vital de $62.000.
La comunidad platense exige una reforma profunda que devuelva a la salud su carácter de derecho y no de privilegio. Mientras tanto, los reclamos se multiplican y la respuesta oficial sigue siendo insuficiente.

