IOMA, la obra social más grande de la provincia de Buenos Aires, enfrenta una debacle en su gestión. En Tandil, la falta de respuestas por parte de la gerenciadora 23 de Diciembre dejó a los afiliados sin atención médica básica. En Mar del Plata, tres clínicas clave para la alta complejidad cortaron el convenio con la mutual. Y la situación se agrava en distritos como Alberti y Olavarría, donde los pacientes deben pagar consultas de hasta $25 mil.
Las deficiencias en la cobertura médica no solo afectan a los afiliados; también colapsan hospitales municipales que intentan suplir el déficit de atención. En Azul, por ejemplo, los jubilados deben pagar de su bolsillo cada receta médica, mientras que en Olavarría, las demoras en turnos se extienden por meses.
La estrategia de IOMA de sustituir a FEMEBA con prestadores locales no ha dado resultados y ha desatado críticas por la falta de planificación y transparencia. En un contexto donde el presupuesto de la obra social supera el billón de pesos, los afiliados se preguntan por qué no se destinan esos recursos a garantizar un servicio digno. El descontento sigue creciendo y amenaza con convertirse en una crisis política para la gestión de Axel Kicillof.

