En un contexto de crisis política, social y económica, organizaciones gremiales, profesionales y colectivos sanitarios advierten que el derecho a la salud está en jaque. Desde el Foro por el Derecho a la Salud sostienen que el actual escenario de recortes y ajuste representa una amenaza directa al sistema sanitario público y, por extensión, a la propia democracia.

“Concebir la salud como un derecho fundamental es inseparable de la existencia de una democracia sólida, donde el Estado ejerza soberanía política, goce de independencia económica y promueva la justicia social. Cuando la democracia se debilita, la salud de la población se convierte en una de las primeras víctimas, transformándose de un derecho garantizado a una mercancía accesible solo para algunos”, expresaron los referentes del Foro, entre ellos Noelia López, Pablo Maciel, Matías Gallastegui y Manuel Fonseca.

Ajuste, deuda y vaciamiento estatal

Las organizaciones advierten que el actual gobierno ha profundizado la fragmentación del sistema de salud, impulsando recortes presupuestarios que afectan hospitales, programas nacionales y organismos de control.

“El efecto de la ‘motosierra’ en salud es devastador: se han paralizado programas esenciales, desfinanciado hospitales de referencia como el Garrahan y los SAMIC, eliminado el Examen Único de Residencias y recortado medicamentos gratuitos para jubilados. Esto no es un accidente, es un plan deliberado de desmantelamiento del Estado de bienestar”, señalaron.

A esto se suma el endeudamiento, que según el Foro, funciona como herramienta de sometimiento: “El país se ata a acuerdos cada vez más duros con el FMI, mientras cada familia se endeuda para poder comer o comprar medicamentos. La deuda se transforma en un mecanismo transversal de control social”.

Consecuencias visibles: tragedias y exclusión

La crisis se refleja en hechos concretos: la reciente tragedia por fentanilo contaminado, que dejó 96 muertes, expuso la falta de fiscalización y el debilitamiento de la ANMAT. Además, el cierre de programas como el Instituto Nacional del Cáncer y el vaciamiento del PAMI afectan a millones de personas, particularmente a jubilados que deben elegir entre comprar medicamentos o alimentarse.

La situación de los trabajadores de la salud es otro punto crítico: despidos masivos, precarización laboral y salarios por debajo de la línea de pobreza. La eliminación de residencias y la falta de inversión en infraestructura amenazan la formación de profesionales y el futuro del sistema.

Salud mental: la grieta más profunda

El Foro alerta que la crisis de salud mental es una de las emergencias más graves. La reducción de psicofármacos gratuitos, el recorte de programas en el Hospital Laura Bonaparte y la eliminación de las RISAM han dejado sin atención a miles de personas. “El aumento de la ansiedad, la angustia y la depresión es el reflejo de una sociedad que se quiebra bajo el peso de la incertidumbre y la precariedad”, agregaron.

Resistencia y movilización

Ante este panorama, el equipo de salud y las organizaciones que integran el Foro impulsan acciones de resistencia y unidad. La reciente Marcha Federal por la Salud fue una de las manifestaciones más multitudinarias de los últimos años: “Miles de trabajadores copamos la Plaza de Mayo para decir que la salud no se vende, se defiende. Fue un grito de unidad que resonó en todo el país”, remarcaron.

El Foro por el Derecho a la Salud se presenta como un espacio abierto para el encuentro, el debate y la construcción de estrategias colectivas: “No buscamos unanimidad, sino articular demandas, visibilizar problemas y construir nuestra narrativa. La salud es una bandera de unidad en la diversidad”, señalaron.

“El pueblo es lucha”

Finalmente, los autores subrayan que la defensa del derecho a la salud está ligada a la construcción de un pueblo consciente y organizado:
“El pueblo es la comunidad organizada, el sujeto histórico de la justicia social, integrado por trabajadores y trabajadoras que luchan por su dignidad. La búsqueda de la salud es también la búsqueda de la felicidad colectiva. La historia demuestra que cada ataque al sistema sanitario fue respondido con movilización popular. Hoy no será la excepción”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *