En un clima de creciente descontento, el abogado y analista político Héctor Costa se expresó con dureza sobre el reciente anuncio del gobierno porteño respecto al plan piloto Secundaria Aprende, que busca implementar una nueva forma de enseñanza basada en proyectos, aprendizaje por niveles y la eliminación de la repetición de año. Costa no dudó en calificar el proyecto como un retroceso que pone en jaque la calidad educativa.

«Con este plan, la educación se va al tacho», afirmó tajantemente Costa, en referencia a las reformas que permitirán que los estudiantes no repitan de año y recuperen materias desaprobadas en la misma cursada mediante tutorías. Según el analista, este tipo de propuestas, lejos de resolver los problemas de fondo, debilitan el sistema educativo y no preparan a los alumnos para enfrentar los desafíos del mundo universitario y laboral.

«Están vendiendo humo», acusó Costa, al señalar que, si bien el gobierno porteño asegura que la reforma busca modernizar la enseñanza, en realidad lo que hace es nivelar para abajo. «El hecho de que no haya que recursar las materias desaprobadas y que todo se resuelva con tutorías me parece una falta de respeto al esfuerzo y al aprendizaje. Los alumnos necesitan desafíos, no que les faciliten el camino», comentó.

Costa se mostró preocupado por las implicancias de este tipo de cambios, destacando que no resuelven las deficiencias estructurales del sistema educativo. «Las cifras no mienten: cuatro de cada diez estudiantes no tienen los conocimientos básicos en lengua, y seis de cada diez fallan en matemáticas. La solución no es cambiar las reglas del juego, sino mejorar la enseñanza de base», enfatizó.

A pesar de las promesas del gobierno de que el Secundaria Aprende ayudará a reducir el ausentismo y aumentar las competencias de los alumnos, Costa no se muestra convencido: «La educación está en crisis, y en vez de resolverla, están tapando los problemas con medidas cosméticas que no van a hacer más que profundizar el deterioro».

El abogado también advirtió sobre el riesgo de una precarización laboral en el sector docente. «Los profesores que marcharon la semana pasada no están equivocados. Este tipo de reformas apunta a sobrecargarlos y reducir su participación real en la formación de los chicos», concluyó, visiblemente molesto por la situación actual.

En este contexto, las voces de quienes critican el proyecto educativo parecen multiplicarse, mientras el gobierno porteño insiste en que se trata de una medida necesaria para enfrentar los desafíos del siglo XXI. Héctor Costa, sin embargo, cree que si este plan sigue adelante, la educación pública se encamina hacia un futuro sombrío.

«La educación no puede ser un experimento», sentenció Costa. «Estamos jugando con el futuro de nuestros jóvenes».

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