Actualmente la Argentina carece de un servicio estratégico: No tiene una flota fluvial de cabotaje. Hoy, los pocos servicios de transporte de cabotaje son contratados a extranjeros. Esta tercerización les da una mayor competitividad a los buques de bandera extranjera en la vía navegable troncal y las economías regionales no pueden capitalizar las ventajas comparativas que tienen.

El país cuenta con un sistema nacional fluvial con conectividad regional e internacional donde el Estado realiza una actividad permanente de dragado, mantenimiento, balizamiento con personal de navegación altamente calificado. Sería estratégico tener una Flota propia.

La buena decisión de retomar el control federal de la Hidrovía debe seguir fortaleciéndose. Actualmente, la creación de la Flota Fluvial Federal de cabotaje aguarda la firma de un decreto del ministro de Transporte de la Nación Alexis Guerrera. Pero por razones que se desconocen, el decreto se encuentra demorado en dicha repartición.

La nueva Flota Fluvial Federal (FFF) hará que los puertos ribereños aumenten su actividad; generará más trabajadores portuarios y embarcados; los productores regionales tendrán acceso a un modo de transporte barato, previsible y regular; y los astilleros construirán y repararán la nueva flota.

El Estado tiene los recursos disponibles

Desde el año 2010, la República Argentina asumió el compromiso de garantizar la navegabilidad de la Hidrovía de Santa Fe al Norte, donde el Estado Nacional viene afrontando con recursos propios los 10 pies de profundidad, la instalación y mantenimiento del balizamiento (que es particularmente cambiante por las condiciones del río) y los mecanismos de control.

El Estado mediante el cobro de la tarifa de peaje del tramo Santa Fe-Confluencia tiene los recursos suficientes para afrontar la puesta en marcha del servicio de fomento regular de la FFF.