De los homo-videns a los ignorantes funcionales

Voy a ser, como me caracterizo, políticamente incorrecto, así que aún tienen tiempo de NO seguir leyendo. Y es que es en este editorial que leerán unos pocos, hablaré de los muchos que no leen, que no le leerán. Es un editorial en modo catártico que intentará analizar el porqué de tanta miseria humana. Una miseria humana elegida, escogida y cada vez más internalizada como “normal”. Una miseria humana basada en la ignorancia permisiva que cada vez más nos acerca a los primates y nos aleja de la elevación del espíritu, esa característica y objetivo sublime -que precisamente-, nos diferencia de las bestias.

 

Vivimos en un mundo en que la incultura y la ignorancia son vistos como estados que hay que “tolerar”. Incluso que “promover”. Mientras que para nuestros ancestros, la búsqueda del conocimiento, la necesidad de la educación, del aprendizaje, del respeto a protocolos, a formas y a normas, era visto como una manera de crecimiento personal, hoy, el ANALFABETISMO FUNCIONAL es la nueva forma de “igualar” a todos los seres humanos en la misma estupidez, vacío existencial e intelectual. ¿Y qué es el analfabetismo funcional? Es el estado en el cual, con toda la información y conocimiento en nuestras manos y con la capacidad de poder LEER Y ESCRIBIR, muchos se jactan de no leer, de no cultivarse, “de no haber leído en su vida un libro entero”, de no interesarse por conocer un mínimo de cultura general o darle TAREAS A SU CEREBRO que exijan el raciocinio e inteligencia un poco más elevada que la de un primate.

 

Vivimos en una sociedad en donde lo PEOR es que los analfabetos funcionales de hoy HAN TENIDO ACCESO A LA EDUCACIÓN, pero NO la ejercen. No buscan el conocimiento porque prefieren darle rienda a la flojera intelectual. Se contentan con las líneas de un encabezado o la propaganda que emiten los medios de comunicación. Y como no han desarrollado la inteligencia abstracta, hija excelsa de la LECTURA -ese tipo de inteligencia que permite asociar, construir, reflexionar, analizar un postulado-, prefieren, en la comodidad que su ignorancia permisiva les ofrece, creer, consumir y seguir como autómatas, lo que otro decida.

 

Y como no tienen capacidad de discernimiento, como adolecen de falta de criterio, como son entes que sólo consumen y NO producen, los medios se concentran en rellenar sus cerebros de excremento secuencial y repetitivo. Los programas que les ofrecen son hechos para gente inculta, sin alma, sin objetivos, sin espíritu. Programas frívolos, en donde se satisfagan las pasiones más bajas (el chisme, la envidia, la mentira, el escarnio). Así, todo el mercado de los medios de comunicación, los libros “de autoayuda”, el cine, el arte, ofrece productos inservibles, que solo “distraigan”, que “entretengan” pero que no dejan nada más que CACA. Y es que ¿cómo se puede reclamar un producto de calidad cuando el motor (cerebro) está atrofiado por ese ANALFABETISMO FUNCIONAL que no permite la comparación entre lo bueno y lo repulsivo? ¿Cómo un ser humano puede exigir respeto en lo que se le ofrece, si éste es inexistente en su esquema de vida?

 

El mundo en que vivimos está tomando la forma que esta sociedad de ANALFABETOS FUNCIONALES le está dando. Un mundo EN TINIEBLAS, SIN SABER, sin objetivos ni virtudes donde todo es frívolo, elemental, BÁSICO para que la casta de burros y analfabetos funcionales pueda digerirlo, comprenderlo y CONSUMIRLO. Y los pocos que saben no se cultivan por el propio placer de obtener conocimiento y APORTAR, sino para restregarles a esos analfabetos funcionales que son “un poquito mejores”. Es la tragedia de nuestros tiempos.

 

El remate de esta historia es que esos ANALFABETOS FUNCIONALES se creen la nueva “casta dominante” y no entienden que por su incultura, su falta de conocimiento y educación, por su IGNORANCIA PERMISIVA, SERÁN SIEMPRE LOS ETERNAMENTE DOMINADOS.

 

¡Agarrá un libro! ¡UN LIBRO, no documentales! ¡Uno al mes! y dejá ya de darle forma a un mundo del cual mañana no te podrás quejar, porque habrás sido uno más que no movió un dedo mientras se destruía. ¿No tenés tiempo? No existe la falta de tiempo, sino la falta de ORGANIZACIÓN del tiempo.

 

NO tenés excusa.

 

Federico G. Villanueva

Analista en Relaciones Internacionales

Experto en Economía Internacional

Profesor