Este martes 3 de junio, gobernadores de 17 provincias encabezarán una cumbre en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para analizar el impacto de la caída de los fondos coparticipables, un problema que se agudiza en el contexto del fuerte ajuste impulsado por la administración de Javier Milei. El encuentro, convocado bajo la consigna de “sostener el federalismo”, busca articular una respuesta política y técnica ante la proyección de un recorte de 4% promedio en la recaudación para 2025.

Federalismo en tensión

Los mandatarios provinciales denuncian que el recorte en la coparticipación y la paralización de la obra pública comprometen seriamente las finanzas locales y la infraestructura básica. La preocupación se extiende al estado de las rutas nacionales, muchas de las cuales quedaron a la deriva tras la suspensión de obras y el nuevo esquema de privatización vial anunciado por el gobierno nacional, que delega el mantenimiento en el sector privado a cambio del cobro de peajes.

El vocero presidencial, Manuel Adorni, fue claro: “El sector privado se encargará de ejecutar las obras y gestiones necesarias a su propia cuenta y riesgo”.

Los convocados al CFI

Participarán gobernadores de distinto signo político, tanto presencialmente como vía Zoom. Entre los confirmados figuran Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta), Rolando Figueroa (Neuquén), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Hugo Passalacqua (Misiones), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y otros mandatarios que ya manifestaron su malestar por el recorte de recursos y la centralización del poder económico en la Casa Rosada.

“Queremos sostener el federalismo con una agenda de país federal”, expresó Ziliotto, uno de los más críticos del modelo de Milei.

El telón de fondo: “los dólares del colchón”

La cumbre se realiza una semana después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, mantuvieran una serie de reuniones virtuales con gobernadores para pedir respaldo a su nuevo Plan de Reparación Histórica de los Ahorros de los Argentinos.

El objetivo del plan es captar los dólares no declarados que están fuera del sistema financiero, permitiendo que se ingresen al circuito formal sin necesidad de justificar su origen y sin que los bancos estén obligados a reportarlos a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Según Caputo, la intención es blindar legalmente a los ahorristas frente a eventuales cambios de políticas en futuras administraciones.

“El Estado ya no va a perseguir al argentino que se parte el lomo trabajando”, afirmó Caputo.
“Queremos devolverle la libertad a la gente”, agregó, en alusión a la promesa de no penalizar los fondos no declarados.

El plan contempla un ingreso sin control de hasta 50 millones de pesos para personas físicas y 30 millones para personas jurídicas, en cualquier moneda, y promete avanzar en leyes para dar garantías jurídicas a quienes blanqueen sus ahorros.

Choque de agendas

El intento del Gobierno de seducir a los gobernadores con beneficios fiscales choca con la realidad fiscal de las provincias. Mientras Milei intenta captar respaldo político para sus leyes económicas, los gobernadores enfrentan la pérdida de autonomía financiera, el colapso de obras estratégicas y la presión de sus propios legisladores para no acompañar proyectos que puedan profundizar los desequilibrios territoriales.

En definitiva, la cumbre del CFI es el reflejo de un federalismo en crisis, donde las provincias se ven forzadas a reagruparse para resistir el ajuste nacional y reclamar un mayor protagonismo en la toma de decisiones. El Plan Caputo, por ahora, no alcanza a disuadirlos.

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